Pájaros a punto de volar

Pájaros a punto de volar
"[...]ardiente, impaciente, cautiva sólo de sí misma, ella era un pájaro a punto de volar" (Patricia Highsmith)

sábado, 30 de abril de 2011

La impersistencia de la memoria

Los afectos también se manifiestan en los objetos. De ahí el apego que guardamos a ciertas cosas: libros, películas, discos..., la lista podría ser infinita. Hace tiempo leí que a través de los obsequios, los amantes buscan prolongar su presencia en la vida del amado; así, el sentido simbólico de los objetos establece un lazo recíproco entre ambos puntos del intercambio. Descuidar el objeto es descuidar el afecto (destruir el objeto es también destruir, o al menos tratar de, al afecto). Podría ser una exageración pero así se siente, como el cuidado en objetividad al tributo sentimental que uno rinde a cierta persona, o bien, que alguien nos rinde. Los afectos son estrictos. En eso consiste lo complejo del asunto, cuando los objetos, igual que los afectos, se desgastan por el ambiente, el uso, o la circunstancia, hay que mirar, entonces, hacia adentro; hay que renovar el vínculo, en caso de que sea posible aunque en la mayoria no lo es [la interrupción abrupta de este escrito se debe a un ataque de histeria en la autora, ya disculpará usted, pero el ardor la dejó manca más que afónica, quizá después continuará...].



domingo, 24 de abril de 2011

Yo sólo sé que debo quedarme en casa

El cuerpo también recuerda, y es quien se resiste, con mayor fuerza, a olvidar. Hace más de un año que escribí esa frase, y curiosamente conservo intacta la razón por la cual lo hice. Lo afirmo, y no hay nada de genialidad en ello. Por momentos, la vida parece ser sólo una repetición, un capricho de la memoria obsesionada por revivir instantes que han sido decisivos en nuestra existencia, quizá, con el afán de no echar al olvido el conocimiento adquirido a través de la experiencia. “La felicidad es el arte de repetir” dijo alguien, alguna vez. Es probable que en el fondo sólo seamos eso, máquinas repetidoras (reproductoras). Si es así, el arte es una de sus formas. El recuerdo es un mapa cuya ruta final es el olvido, he ahí el por qué de la repetición. Repetir es andar sobre nuestras huellas, volver. Hoy me descubrí siendo un pequeño viajero que se ha sentado a la orilla del camino, por miedo, descubrí exactamente hacia dónde pretendía llevarme mi cuerpo, necio, conocía el camino, la hora en que debía estar pisando qué cielo, las brújulas en mis ojos ya apuntaban al norte, entonces, me detuve, supe de repente que sólo iba a dar la tercera vuelta en círculo. El día, éste, sólo tiene esa salida, y yo, por miedo, pequeño y triste viajero, he decidido, nómada, con seguridad quedarme en casa para no recordar...